Hay cuadros que no están hechos para decorar una pared. Están hechos para hacernos pensar.
Hace unos días volví a mirar "América invertida", de Joaquín Torres García, y me volvió a pasar lo mismo.
Ese mapa dado vuelta es una pequeña revolución.
Porque nos obliga a preguntarnos algo muy simple: ¿quién decidió que el norte siempre tiene que estar arriba?
Nos acostumbramos a aceptar muchas cosas porque "siempre fueron así". Y eso también pasa con nuestros cuerpos.
Durante años nos hicieron creer que había una única forma correcta de vestirnos, una única forma correcta de habitar nuestro cuerpo y hasta una única forma correcta de mirar el mundo.
Pero no.
A veces hay que dar vuelta el mapa.
Hay que dejar de acomodarnos a estructuras que nunca estuvieron pensadas para nosotras.
Por eso existe SILVERMOON.
Porque creo en vestirnos con comodidad, arte y justicia. Porque nuestros cuerpos no tienen que entrar en los talles que nos propone la industria de nuestro país. Es la ropa la que tiene que acompañarnos a nosotras.
Y porque el arte no es un adorno.
Es una forma de resistir.
Me gusta pensar que cada vez que usamos una prenda que nos representa, también estamos dando vuelta un poquito el mapa.
¿Hay alguna idea que te enseñaron de chica y que hoy decidiste cuestionar?